No sé ustedes, pero regularmente a un servidor le basta una
sola pregunta para iniciar una buena platicada con los chafiretes en los
taxis, pero raramente ayer tuve una de
las pláticas más cortas de mi vida.
Paro el taxi:
- cuando al centro?
- cuarenta y cinco
- ah... cuarenta de una vez no?
El chofe acepta la oferta con un movimiento de cabeza y abre la puerta, subo y me acomodo con mi guitarra en el asiento delantero, al paso de unos metros me pide que eche la guitarra a la parte trasera porque le estorbaba para ver su espejo lateral derecho, nomás la moví hacia mí para dejarle ver su espejo al señor, que ya viéndolo de nuevo tenía jetita como de que una hemorroide no lo dejaba trabajar en paz.
Pasan casi 4 minutos sin una sola palabra de por medio, solo el horroroso sonido que producía el automóvil al frenar, producto de que ya no tenía ni balatas el auto, un chillido pues, de dos piezas de metal que ahora eran las que frenaban el andar del auto.
Me fastidia un viaje así cuando tengo a una persona a escasos 70 centímetros en tan poco espacio, así que empiezo a idear como sacar la plática esta vez, algo del clima, del tráfico, alguna noticia, ah!! a huevo!! Ya sé como…
- Oiga, no sabe cómo quedó Cruz Azul y León
- No, no tengo idea, ni me importa, a mí no me gusta el futbol, pinche deporte feo, a mi me gusta el basquetbol, el americano. El soccer ni madres.
- Ah...
Pasaron otros 10 minutos de total y absoluto silencio, hasta llegar al mi casa, solo bajo le doy el respectivo dinero
- Gracias Buena noche.
- buena noche.
Ahora ustedes saben perfectamente como arruinar una conversación y pasarla mal durante su trabajo.
Paro el taxi:
- cuando al centro?
- cuarenta y cinco
- ah... cuarenta de una vez no?
El chofe acepta la oferta con un movimiento de cabeza y abre la puerta, subo y me acomodo con mi guitarra en el asiento delantero, al paso de unos metros me pide que eche la guitarra a la parte trasera porque le estorbaba para ver su espejo lateral derecho, nomás la moví hacia mí para dejarle ver su espejo al señor, que ya viéndolo de nuevo tenía jetita como de que una hemorroide no lo dejaba trabajar en paz.
Pasan casi 4 minutos sin una sola palabra de por medio, solo el horroroso sonido que producía el automóvil al frenar, producto de que ya no tenía ni balatas el auto, un chillido pues, de dos piezas de metal que ahora eran las que frenaban el andar del auto.
Me fastidia un viaje así cuando tengo a una persona a escasos 70 centímetros en tan poco espacio, así que empiezo a idear como sacar la plática esta vez, algo del clima, del tráfico, alguna noticia, ah!! a huevo!! Ya sé como…
- Oiga, no sabe cómo quedó Cruz Azul y León
- No, no tengo idea, ni me importa, a mí no me gusta el futbol, pinche deporte feo, a mi me gusta el basquetbol, el americano. El soccer ni madres.
- Ah...
Pasaron otros 10 minutos de total y absoluto silencio, hasta llegar al mi casa, solo bajo le doy el respectivo dinero
- Gracias Buena noche.
- buena noche.
Ahora ustedes saben perfectamente como arruinar una conversación y pasarla mal durante su trabajo.
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